Cómo empezamos
En 2019, un director ejecutivo de una empresa tecnológica nos contactó después de su tercer episodio de burnout en dos años. Había probado todo: retiros de meditación, aplicaciones de mindfulness, coaching tradicional. Nada funcionaba porque nada estaba diseñado para su realidad operativa.
Las soluciones genéricas asumen que el problema es "trabajar demasiado". Pero ese CEO no podía reducir sus horas. Lo que necesitaba era operar de manera diferente dentro de esas mismas horas. Proteger su capacidad cognitiva mientras mantenía su rendimiento.
Desarrollamos un protocolo específico basado en investigación sobre fatiga cognitiva en entornos de alta carga decisional. Funcionó. Seis meses después, su capacidad de concentración en reuniones largas había mejorado un 40%. Sus niveles de cortisol matutino eran normales por primera vez en años.
Eso nos mostró que el problema no era la falta de herramientas. Era la falta de herramientas diseñadas para contextos extremos.